jueves, 6 de junio de 2013

Chica exótica


“Eres como una niña” te dije y falto de inspiración llene ese instante de modorra, apatía e indiferencia. A veces me gustaría desaparecer,  simplemente desaparecer.  A veces esta costumbre  decadente de escribir frases sueltas me aburre, a veces lo amo.
Surgió como un ejercicio mental, como un mero juego de palabras que se hace real, a veces las realidades son más complejas que las palabras y esa mera descripción es inútil. Entrampada, presa de los mismos límites que hacen imposible su descripción, estás tú, lejana, prisionera de las malditas barreras de la forma, llena de la misma apatía que expelo a veces o casi siempre, la realidad supera la ficción dicen, tus ojos negros son insuperables, tu pequeño cuerpo, tus dientes blancos como faros, una niña detrás de la forma. Eres como un pequeño y constante ejercicio dialéctico, fugaz, cálida, pequeña. Llena de esa alegría incierta que expresan los fluorescentes jóvenes de hoy y en el fondo quizá, lejos del ruido afanoso de las calles de Santiago, sensible mujer de pequeños pasos, de amargos y pequeños labios, de lágrimas negras y pelo enmarañado.

Fue una tarde que te vi, venia de la mano de alguien, enredada en el calor de esos días, distante a ratos, cercana otros tantos, eras una niña en aquellos días, aun lo eres?

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