jueves, 3 de marzo de 2011

Silencio.... (jaime bayly

TRES

Ya es tarde para reparar el daño que has provocado escribiendo (hablando) palabras descomedidas que lastimaron a quienes más quieres. Ya es tarde para pedir perdón, para volver a pedir perdón cuando no hay respuesta y todo es silencio. Onetti decía que sólo hay que escribir palabras mejores que el silencio. Yo no sé escribir nada mejor que el silencio y sin embargo escribo palabras tóxicas, envenenadas, que estallan como un estruendo brutal en los oídos de las personas que más quiero. Es el rasgo de mi carácter que más deploro y que sin embargo no consigo eliminar o siquiera atenuar: siempre termino haciendo llorar a las personas que amo, siempre termino escribiendo cosas rabiosas que humillan a quienes amo de veras. No sé por qué hago esto una y otra vez. No lo sé y me duele y pido disculpas, pero ya es tarde y las personas agraviadas no están dispuestas a perdonarme tan pronto (o quizá nunca) y ese silencio y esa distancia me hunden en una tristeza entremezclada con un cierto desprecio a mí mismo por haber sido tan idiota como para no recordar lo que decía Onetti: sólo debes publicar lo que es mejor que el silencio. Yo siempre he escrito (y, peor aún, publicado) palabras que dinamitaban el silencio y lo hacían volar en mil pedazos en medio de un fragor vicioso. Yo siempre he empobrecido el silencio, lo he acanallado. Y sabiendo que no puedo mejorar el silencio y que mis palabras harán daño, sin embargo no puedo dejar de escribir y sigo escribiendo con cierto goce perverso y autodestructivo. Y entonces estoy en Lima y las personas que más quiero no tienen ganas de verme y me hacen saber que les deje los regalos con el portero. Es el precio que debo pagar por destruir el silencio con palabras insidiosas, crueles, con palabras dictadas por esa rabia creciente que habita en mí y que no encuentro manera de amansar.

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